Historia de Bakio

En su origen medieval, Anteiglesia de Bakio, se organizaba en barriadas, con dos núcleos principales: por un lado Basigo -dentro del cual existió un enclave perteneciente a Mungia hasta 1882- Anteiglesia independiente, que cuenta con iglesia parroquial; y un segundo núcleo, que sería el formado por Zubiaurralde y San Pelaio, ambos pertenecientes a la Villa de Bermeo hasta la anexión a Bakio en 1927.

Su economía rural giraba en torno al caserío, sin apenas contacto económico con el entorno.

A partir del Siglo XIII, fruto de una mayor actividad económica, ciertas familias se hacen con el control del municipio. Surgen entonces las famosas ferrerías, así como los molinos Goikolea -Ferrería y Molino-, Gaztañazarreta (Kurtzikena), Olatxu -Ferrería y Molino-, Urgura, Eitzaga, Zubiaurrerrotatxu (Errotatxu), Balandaerrota (Telleria), Elexpuruerrota (Katxuena), Errotatxu (Panaderiena), Bekoerrota, Bengolea -Ferrería y Molino-, Urkitzaerrotazarra, Errotabarri, Urgitxi, Olazarra -Ferrería y Molino-, Ureta, Azeretxokoerrota, Olabarri -Ferrería y Molino-, Ondarra -Ferrería y Molino- e Ibarraerrota.

A finales del Siglo XVIII se produjo una progresiva concentración de la propiedad en manos de un grupo de poderosas familias del propio municipio: Elexpuru, Ormatza, Artetxe, Duque de Ciudad Real, Marqués de Mortara, Marqués de la Torrecilla y Sota, entre otras.

Hacia 1870, con motivo de las Guerras Carlistas, y las crisis económicas, muchos bakiotarras se vieron en la obligación de emigrar a Cuba, regresando a finales de Siglo y construyendo grandes mansiones (Quinta-Torre, Villa Clotilde, Feliena...) que hoy día se conservan.

En el Siglo XX surgirán las primeras residencias veraniegas: como Etxegorri (Pili-Palas), Itxas-Begi, Bitz-Gane, Itxas-Ondo, etc. A partir de 1970 proliferarán en mayor medida, extendiéndose a lo largo del municipio.

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