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Parroquia de Andra Mari

Publicación editada por la Parroquia en 1993, aproximadamente

Este pequeño trabajo pretende dar a conocer sin ninguna documentación especial ni muy precisa, la historia de nuestra Parroquia de Bakio, que como casi todas las de nuestra geografía, no tienen en general una historia conocida, pero que a lo largo y ancho del tiempo, han creado un poso, han sido el corazón del pueblo y siguen perviviendo con fuerza en la vida de los mismos, ya que sus moradores la han construido con su esfuerzo y colaboración, la han conservado, han administrado sus bienes y han asistido a sus cultos.

Construida en el siglo X por los vecinos, agricultores y pescadores, a lo largo de los años ha sufrido múltiples modificaciones.

La Parroquia ha sido un indicador permanente de las horas del día y de la noche, y los acontecimientos más importantes del pueblo han pasado por la misma. Se han entristecido o alegrado sus gentes, bien demostrando con el volteo de sus campanas, bien repicando o golpeando las mismas, para indicar a los vecinos sus horas de culto, llamadas a difuntos, bodas, comuniones o bautizos, peticiones de auxilio en incendios, inundaciones, catástrofes o necesidades urgentes.

También ha sido un consuelo para los creyentes que han ido a dar las gracias por su trabajo, salud, paz y felicidad o bien para pedir por sus muertos para que se les conceda lo mejor.

Como casi todas las cosas entrañables, sencillas y queridas por todos, la Iglesia de Bakio no tiene una historia especial. Es una historia que viene de antaño, que procede de su pueblo, de Bakio, que era entonces un puñado de caseríos que habitaban en los alrededores de la misma y que los días festivos acudían a cumplir con su precepto de cultos y además les servía de reunión en su pórtico, de cambio de impresiones entre los vecinos, de nuevos conocimientos y amistades (seguro que ha sido un punto de contacto para más de un casamiento), así como comentarios sobre las cosechas, pesca y novedades que había habido durante la semana.

El pórtico les servía de cobijo y de protección, unas veces del sol y del calor y otras de la lluvia y del frío; y a la sombra del mismo, disfrutaban de un rato de esparcimiento y de descanso.

Vista panorámicaEsta Parroquia no tiene un rasgo arquitectónico especial, es simplemente la Parroquia de Santa María de la Asunción, como hay tantas esparcidas a lo largo y ancho de nuestra tierra.

Unas paredes de piedra arenisca sin labrar, unos muros de mampostería con esquineros labrados, una cubierta de madera y teja y una serie de detalles de diferentes estilos, que trataremos de explicar y que nos hacen ver cómo han ido evolucionando a lo largo del tiempo.

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